
Victoria emprendió un desafío en bicicleta desde Alaska hasta Argentina para transmitir un mensaje de esperanza a mujeres que atravesaron el cáncer de mama
Nacida en Niza y actualmente radicada en París, Victoria es ingeniera informática y desde hace un año lleva adelante un proyecto personal que combina aventura, deporte y concientización.
Conocemos la historia de Victoria, quien con 27 años emprendió hace un año un desafío que la llevó a recorrer miles de kilómetros en bicicleta desde Alaska hasta Argentina con el fin de visibilizar el poder de la actividad física frente a las dificultades y transmitir un mensaje de esperanza a mujeres que atravesaron el cáncer de mama.
Nacida en Niza y actualmente radicada en París, Victoria es ingeniera informática y desde hace un año lleva adelante un proyecto personal que combina aventura, deporte y concientización. Su objetivo es recorrer en bicicleta el continente americano, desde Alaska hasta Argentina, país en el que finalizará una travesía que ya la llevó a atravesar 14 países.
Durante su paso por Carmen de Areco, Victoria tuvo la posibilidad de hacer una pausa en su intenso recorrido. Al momento de la entrevista se encontraba hospedada en la finca de la familia Rumi Torres, donde pudo descansar después de ocho días de mucha actividad.
Durante su estadía en la ciudad, aprovechó para conocer el lugar, compartir experiencias y recuperar energías antes de continuar con el último tramo de una aventura que comenzó hace aproximadamente un año. En un principio, la joven comentó que el desafío tenía una motivación principalmente deportiva pero que en determinado momento comprendió que podía darle un sentido diferente a ese esfuerzo. Hace cuatro años, su mamá fue diagnosticada con cáncer de mama. Actualmente se encuentra recuperada y en buen estado de salud, pero aquella experiencia llevó a Victoria a reflexionar sobre el papel que puede tener el movimiento y la actividad física para afrontar momentos difíciles, tanto desde lo físico como desde lo emocional.
Así nació la idea de transformar su recorrido en una plataforma para escuchar y conocer las historias de mujeres que, al igual que su mamá, atravesaron un cáncer y encontraron en la actividad física una herramienta para sobrellevar el proceso. A lo largo de su viaje, se propuso entrevistar a mujeres sobrevivientes de cáncer y conocer de qué manera el deporte o el movimiento formaron parte de sus historias. Hasta el momento lleva realizadas entrevistas a 45 mujeres y espera completar el proyecto en Argentina con un total de 50 testimonios.
Las historias que recopiló son tan diversas como las actividades elegidas por sus protagonistas. Hay mujeres vinculadas al flamenco, al CrossFit, al kayak, al ciclismo y al parkour, entre otras disciplinas. Más allá de las diferencias, la joven mencionaba que todas tienen algo en común: encontraron en el movimiento una herramienta para afrontar una situación que transformó sus vidas.
Victoria busca reunir todas esas experiencias en un documental que permita llevar sus historias mucho más allá de las personas que conoció durante el recorrido. La intención es transmitir un mensaje de esperanza a otras mujeres que atraviesan o atravesaron una enfermedad, pero también generar conciencia acerca de la importancia de la prevención y de incorporar la actividad física como parte de una vida saludable.
El mensaje, además, no está dirigido únicamente a quienes padecen cáncer. Victoria quiere poner en valor también el papel de las familias, los amigos y todas aquellas personas que acompañan a alguien durante un proceso de enfermedad.
Por otro lado, también admitía que París es una ciudad donde el intenso tránsito hizo que comenzara a utilizar la bicicleta como medio de transporte. Todos los días recorría aproximadamente 10 kilómetros entre su casa y su trabajo. De a poco, lo que comenzó como una forma práctica de trasladarse se convirtió en una pasión. Antes de esta aventura, ya había tenido experiencias vinculadas al deporte y la competencia, especialmente en disciplinas como el esquí y el tenis. También decidió probar una primera aventura de aproximadamente un mes en Portugal.